domingo, 19 de junio de 2011

LA CAÍDA

Desde que llegó el buen tiempo hemos vuelto a jugar en el jardín y mamá nos cuida desde allá arriba. Cuando me separo de los demás se asoma entre las cortinas de lienzo del desván y me sonríe, por eso casi siempre juego solo. Fue ella esto no se lo he contado a nadie quien paró el columpio justo antes de que se soltara el nudo que lo ataba a la rama. Yo vi su mano pálida, casi blanca, que atravesaba las hojas del nogal como un rayo de luna. Por eso, aunque me estaba columpiando con todas mis fuerzas, al caer sólo me desollé las rodillas.

La que nos baña ahora es la tata Dolores. Nos restriega tan fuerte que me arranca las costras, nunca terminan de cicatrizar y los hilos delgados de sangre se deshacen en el agua mugrienta de la bañera.

©Elisa de Armas
España

16 comentarios:

pablogonz dijo...

Como siempre en Elisa: la fuerza y limpieza de la prosa.
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Sara Lew dijo...

Ay! Es un texto que llega, que da escalofríos, que perdura. Muy bueno.

Propílogo dijo...

Qué bueno, Elisa. Qué fuerza, como dice Pablo.
Abrazo
Gabriel

MJ dijo...

Siempre asoma un rayo de ternura por tus textos, Elisa.
Me encanta tu estilo. Mucho.

Besos.

Anita Dinamita dijo...

Es precioso, Elisa, se ve perfectamente la mano blanca de mama.
Abrazos

Rosa dijo...

Precioso y tierno micro. Emociona.
Saludos desde el aire

Elisa dijo...

Gracias a todos, alguna, ¿verdad Ana?, ya conocía este micro porque salió de una preciosa foto de Ángeles. Lo tenía guardado para una ocasión especial y este vendaval por supuesto lo es.

Un abrazo y gracias por comentar.

ESPERANZA dijo...

La verdad es que tus micros tienen un aroma especial. Éste en concreto destila una ternura y una tristeza tan bien narrada que se puede ver y sentir.

Felicidades.

Un abrazo,

Elysa dijo...

Muy buen micro, con ese punto de ternura y un aire de inquietud que sobrevuela todo el texto.

Besos.

Lola Sanabria dijo...

¡Qué lindeza de relato! Yo también quiero tener una madre que me cuide desde allá arriba. Bonito, bonito y pelín triste.

Abrazos alegres.

Patricia Nasello dijo...

Tengo una mamá que me cuida de igual modo.
Algunas heridas son difíciles de cicatrizar.

Abrazos!

Sandra Montelpare dijo...

Impresionante!!! La imagen de la mano que atraviesa el nogal es bellísima!

depropio dijo...

Gracias por participar.

Cómo me gusta este relato desde la primera vez que lo leí, en especial el segundo párrafo.

Albajara dijo...

Elisa, fantástica. Que tierno.

Me ha gustado mucho, un abrazo.

Ángeles Sánchez dijo...

Es uno de eso micros tan bellos que una no se cansa de leerlo.

Un abrazo Elisa

Luisa Hurtado González dijo...

Es un texto duro como él solo. Por lo que veo ahora este micro fue el primero del vendaval. De modo que empezamos fuerte fuerte.