Apenas podía abrir los ojos. El viento que la empujaba parecía haber sido convocado por los mismos dioses. Tapando su cara con las manos, entrevió el foco de semejante tornado comprobando que su belleza era equiparable a su poder de destrucción. Reuniendo todas sus fuerzas alargó sus dedos para detenerlo. Una nueva ráfaga de letras cortó su piel como si de papel se tratase, pero aún así persistió en su objetivo de terminar con aquel vendaval. Finalmente, alcanzó a cerrar el blog. Este año se les había ido de las manos.