domingo, 19 de junio de 2011

MI TÍO ERNESTO

Pendenciero y haragán a partes iguales, justiciero de pacotilla y fumador empedernido. Sin embargo no sé qué tenía para las mujeres, que las volvía locas. Le conocimos unas cuantas dispuestas a reformarlo, pero todas acabaron renunciando. Trabajar no le hizo falta. Se  sacaba lo justo para unas birras aparcando coches, gorra en mano. Vivía casi permanentemente en la calle, durmiendo a la sombra o de tertulia con compañeros de vicio. Un día, con ya más de cuarenta, convertido en una piltrafa con aires de héroe, quiso defender a un amigo marroquí de unos niñatos rapados. El morito murió de la paliza y él de milagro pudo contarlo. En la residencia le aparcan cada mañana junto a los demás paralíticos, en riguroso orden de formación, listos para el desayuno. Por la noche, Rosi, su enfermera favorita, a escondidas le enciende un canuto y le posa solícita la mano en la bragueta.

© Sara NY
España
http://palabraspreciosas.blogspot.com/

12 comentarios:

Elisa dijo...

Impecable retrato escrito con mano maestra. Galdós no lo hubiera hecho mejor. Nos tienes que contar en tu blog más cosas de este tío Ernesto, Sara, que seguro que tiene mil historias interesantes.
Un beso.

Anita Dinamita dijo...

Genial, absolutamente. Sara, qué bien escribes guapa!
Conocí a un crápula que se le parecía mucho.
Abrazos

Sara NY dijo...

Muchas gracias, Elisa, pero compararme con Galdós es ya demasiado. Has hecho que me sonroje y todo. De momento me conformo con igualarme a tí, guapa.

Anita, entre las dos me habéis alegrado la tarde alimentándome un poquito el ego. Mil gracias a tí también, preciosa.

Besotes fuertes

Sara Lew dijo...

Magistral la descripción de este "Tío Ernesto". Estupendo relato.
Saludos de una tocaya.

Fortunata dijo...

Se lo monta bien hasta el final.¿Tenía los ojos verdes?

Pedro Herrero dijo...

Creo que es una historia narrada sin concesiones a la ternura. Pero tu habilidad como autora consigue que el lector no juzgue mal al personaje, redimido al fin por una acción que lo ennoblece. Es un texto denso y enriquecedor. Mi enhorabuena.

MJ dijo...

Interesante la historia del tío Ernesto. Y todo por tu habilidad narrativa.
Te felicito, Sara.

Un beso.

Patricia Nasello dijo...

I N C O M P A R A B L E!!!!
En vedad extraordinario, Sara

Albajara dijo...

Pobre tío Ernesto. Un gran relato.

Un saludo.

Rosa dijo...

Gracias por compartir esta muy buena historia.
Saludos desde el aire

Luisa Hurtado González dijo...

Realmente bien escrito, bien retratado el personaje.
Muy bueno, me encantó.

depropio dijo...

Que bien escrito, Sara. y qué personaje tan bien construido con tan poco.

Gracias por compartirlo