domingo, 12 de junio de 2011

Cuarto juego: el corazón de un micro

Todos sabemos que, en un micro, un buen comienzo es importante y un final sorprendente, muy recomendable. Sin embargo, entre ambos hay que desarrollar una historia que atrape al lector, es decir, en medio está el auténtico corazón del micro.

Queremos comprobar cuántas historias diferentes se pueden contar con el mismo comienzo y el mismo final. Por eso hoy os volvemos a invitar a que escribáis un cuento, pero esta vez os damos estas reglas:

Debe comenzar con "A simple vista parecía..."

Debe finalizar en "...su tiempo había concluido".

¡Ánimo!

30 comentarios:

Rosa dijo...

"A simple vista parecía" una estátua de cera. Su porte altivo, de caballero antiguo, modales pasados de moda y sonrisa perpetua, no casaban con la época actual, dónde las prisas, los malos modales y la descortesía eran moneda de cambio.
Si te fijabas bien, parecía derretirse. "Su tiempo había concluido".

depropio dijo...

A simple vista parecía un suicidio, y además su instinto de policía viejo le decía lo mismo. Y por otro lado era lo mejor ya que al día siguiente se jubilaba y no quería irse con su último caso sin resolver.
El forense enseguida vio dos o tres indicios que apuntaban al homicidio. Pero no le dijo nada al comisario: hace tiempo que sabía que su tiempo había concluido.

lashistoriasdenadie dijo...

A simple vista parecía amor, pero cuando aquella noche entraron a casa y separaron las manos, cuando bajaron las persianas, cuando él vació un vaso tras otro y cerró el puño y alzó el grito, ella lo tuvo claro: su tiempo había concluido.

Albajara dijo...

A simple vista parecía un hombre tranquilo de sonrisa amable y cuidada presencia. Decían sus vecinos de él que siempre estaba cuando se le necesitaba y que era un ejemplo para el barrio. Pero lo que nadie sabía del hombre tranquilo era su pasado oscuro y lleno de sangre. En otra vida por sus manos habían pasado miles de cadáveres y desde entonces no dejaba pasar ninguna Luna Llena sin saciar su apetito. Acudía al cementerio y elegía una tumba al azar, desenterraba los restos que allí yacían y con bisturí en mano los diseccionaba como cuando era joven. Luego lloraba diciendo: “Lo siento, su tiempo había concluido”.

Rocío Romero dijo...

Pide un deseo
A simple vista parecía un niño más. Había que acercarse mucho para apreciar las arrugas alrededor de sus labios, finísimas, y ese leve temblor de sus dedos.
Trataba de abrazar a sus padres nuevos como hacía con los primeros que tuvo, pero a veces ellos contenían el aliento, ligeramente asqueados por su olor a calzado antiguo. Conocía nanas tan viejas que a los abuelos de estos padres se les habrían empañado los ojos de emoción. Pero él seguía viviendo como cuando apagó aquella vela a los siete años. Los niños mayores se quedaban sin adoptar.
La certeza lo golpeó la primera vez que no pudo correr tras la pelota. Se detuvo en mitad del campo y se encogió sobre el estómago fingiendo un malestar distinto. Decidió saltar esa noche, su tiempo había concluido.

montse dijo...

A simple vista parecía una tragedia más, provocada por una crisis que ya duraba demasiado.
Pero acabó siendo el revulsivo que necesitaban los indecisos; los acallados por la inercia, para dejar de dudar y unirse en las plazas a los otros. Era el momento de empezar a priorizar de forma justa y humana, de demostrarle a la indiferencia que su tiempo había concluido.

Sandra Montelpare dijo...

RUTINA

A simple vista parecía un juego de rol. Recibía la llamada telefónica, acordaba los términos en algún tugurio y se metía en la piel de un asesino a sueldo. Sus días carecían de aristas sobresalientes, aún con la muerte como trabajo. El tedio de vivir ocultándose lo agotó y decidió romper las reglas. Acarició el arma en un último ritual. La sintió tan íntima que no le importó llevarla a su sien. Su tiempo había concluido.

Patricia O. (Patokata) dijo...

"A simple vista parecía" un bastón viejo y torcido que ocupaba lugar en la casa, aunque lo cambiaran de lugar continuamente. Nadie entendía porqué el abuelo insistía en conservarlo, realmente le tenía un cariño especial.
El día que el abuelo dijo que "su tiempo había concluido" en éste plano, tomo su viejo y torcido amado bastón y abrazándolo sobre su pecho se recostó en la cama y simplemente dejó de respirar...
Cuando sus hijos, nietos y bisnietos estaban a punto de abandonar el dormitorio vieron como el abuelo comenzaba a brillar y, volviendose polvo dorado, se evaporó en el aire junto a su viejo y torcido bastón...

ESPERANZA dijo...

TRAMPA REAL

A simple vista parecía un gentilhombre, un cortesano que pregonaba a los cuatro vientos su condición de confidente del rey. Las doncellas que aspiraban servir a la reina pasaban por su casa implorando su ayuda y él tras palpar con detenimiento el porte y señorío de cada una de ellas despojadas de sus enaguas, les prometía interceder ante la soberana. Ocurrió que una noche, llamó a su puerta una recatada damisela cubierta con un manto de seda implorando su saber hacer ante la Corona. “Dejadme veros, quitaos la ropa”. La recién llegada echó su manto hacia atrás dejando al descubierto su corona. Ruidos de lanzas y espadas llenaron en un instante el zaguán. Su tiempo había concluido.

Carmelo dijo...

UNA TARDE DIFERENTE.

A simple vista parecía que llevase todo un día trabajando, aunque en realidad había sido una noche larga para ella.

Le gusta ir a dormir la siesta a su casa, y hace mucho que ha dejado de disimularlo tras la excusa de ver una película. Disfruta de todo el ritual: la inútil selección del contenido televisivo a ignorar, la supresión de los cojines oportunos previa a la apertura del sofá, la eliminación de los incómodos vaqueros, el recogido del pelo en una coleta y la correcta ubicación de la manta; todo eso antes siquiera de tumbarse.

Él la explica que aún tiene cosas que hacer, haciéndose el tonto cuando ella pone mala cara. Simula incomprensión ante esa reacción, pero sabe que para ella pierde valor si no le toca la barriga, si no le pone la pierna encima y le pregunta si le molesta, si no le toca con los pies congelados o no le deja sin manta.
Apenas se tumba y cierra los ojos, él sabe que no tiene otra cosa que hacer que mirarla mientras duerme, lleva deseándolo desde que la conoce pero nunca lo ha conseguido: unas veces está de espaldas a él, otras demasiado cerca como para dejarle ver, otras duerme sobre su regazo y solo percibe pelo, y la mayoría o hay demasiada oscuridad o un movimiento en falso supondría despertarla, perdiéndose la esencia de lo que busca.

Disfrutó de cada minuto, esperando pacientemente cada vez que ella se movía ocultándole la cara a que un nuevo movimiento le devolviera su particular espectáculo.

Cuando ella abriera un ojo, sabría que su tiempo había concluido.

Silvia dijo...

A simple vista parecía un recepcionista cualquiera, uno de esos botones de hotelucho americano comandado por una mujer que masca chicle y se hace tirabuzones en el pelo. Sin embargo, Gabriel tenía aspiraciones. Esa mañana, todas afloraron y le dieron el empujón que necesitaba. Sería asistente del Gran Judini. Esperaría sus cuchillos con la emoción que siempre había querido experimentar. Encontraría al mago, su tiempo había concluido.

javimb dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
javimb dijo...

A simple vista parecía que la pierna se le había dormido. Cuando vio la expresión del cabo supo que algo no iba bien. Sólo era capaz de oir un pitido atronador, todo transcurría despacio. El médico llegó corriendo con la mano en el casco y con el botiquín en la otra. Intentó buscar algo en su mirada que le diera esperanza, sólo encontró preocupación. De manera brusca un chorro de sangre se dirigió al rostro del sanitario que cerró los ojos y la boca con fuerza. Decansó su cabeza hacia atrás, acpetándolo. Comprendió que su tiempo había concluido.

Adriana dijo...

A simple vista parecía la mejor cena de su vida. Sentado en la cama miró los diferentes platos que le habían traído y lo esperaban sobre la mesa. Y se lanzó al deleite. Gozó como nunca lo había hecho con las texturas, los colores. El sabor de la carne le trajo el recuerdo de la casa de su abuela, sus comidas abundantes y amorosas que habían quedado tan atrás. Se demoró con cada bocado, con cada sorbo, estiró el momento, deseó con toda su alma que no terminara jamás. Envuelto aún en la bruma dichosa que le deparó el vino oyó a los guardias y al cura decirle que su tiempo había concluido.

CYBRGHOST dijo...

ENGAÑOS VISUALES

A simple vista parecía gozar de buena salud. Su rostro lucía buen color y su gesto sereno sobre la cama indicaba que disfrutaba una plácida siesta. Tal era la maestría de Ramón, pues la realidad es que dos días antes su tiempo había terminado.

Libertad Pérez dijo...

A simple vista parecía querer meter en su cama al primer hombre que encontrase atractivo.
Hice un esfuerzo por parecer interesante. Le hablé de una película francesa, que había un personaje que se le parecía mucho, que creía que era la sonrisa pero que no estaba seguro.
En un momento su nariz estuvo tan cerca de la mía que creí oportuno dejar de hablar.
En ese instante miró el reloj y se disculpó, que debía irse, que su tiempo había concluido.

Luisa Hurtado González dijo...

Título: Inmortal
A simple vista parecía que su tiempo había concluído.

Angelical dijo...

SENTENCIA

A simple vista parecía un reloj cualquiera pero entre sus engranajes se escondía la triste certeza de que su tiempo había acabado.

Ángeles Sánchez dijo...

SIEMPRE LO PUEDE DISECAR

A simple vista parecía un Ranoide Natatanura Mantellidae, a buen seguro proveniente de Madagascar. La señora lo había encontrado en el asiento de atrás de su coche, mientras aspiraba las pelusas de su gato tricolor. Croak.- dijo el bicho en un suspiro, y ella, en un intento de encontrar al hombre de su vida, lo besó, quedándole en los labios una viscosidad maloliente.
Mala fortuna la de esta mujer, encontró a su príncipe azul, le besó y estiró el anca. Seguramente su tiempo había concluido.

Sucede dijo...

Infectado

A simple vista parecía humano, pero la pigmentación amarillenta del iris de su ojo derecho y las vetas enrojecidas a lo ancho de su grisácea tez le daban un aspecto aberrante. Cuando el sol se ocultaba, él aparecía. Siempre caminaba cerca de las paredes, como si temiera alejarse de ellas, y siempre lo hacía con la boca algo abierta, como si le costara respirar, mostrando los límites de sus desgastadas pero afiladas piezas dentales. Muchos se alejaban al verle pasar, asustados, creyendo que Nosferatu les acechaba. Lo cierto es que en la foto de su esquela no parecía el mismo. La descalcificación ósea, sumada a su cáncer de páncreas que derivó en metástasis y a cientos de problemas añadidos, obraron una metamorfosis totalmente inmerecida. Injustamente, pero por fortuna, su tiempo había concluido.

Sara Lew dijo...

CONCLUSIÓN IRRACIONAL

A simple vista parecía confundido. No era para menos. Incluso para una mente excepcional como la suya era un dilema difícil de resolver. Había tenido en cuenta todas las variables, las ecuaciones y los parámetros, pero la lógica parecía no servir para aclarar su situación. La pantalla indicaba Game Over y su cuerpo extinto yacía inerte en la silla, sin embargo él seguía allí, aunque su tiempo había concluido.

Paloma Hidalgo dijo...

EFECTOS SECUNDARIOS

A simple vista parecía una estrella de mar, a punto estuvo de devolverla al océano cuando la encontró entre las piedras del acantilado, pero lo extraño de sus colores tornasolados y sobre todo, la dulce voz de la que hizo gala al pedirle que no lo hiciera, le convencieron para llevarla al laboratorio.
Una vez allí, sus compañeros escucharon atónitos sus palabras, si ya le parecía que las estrellas de mar hablaban, estaba claro que debía dejar la jefatura del proyecto de investigación a otro miembro, de preferencia más joven y a ser posible no aficionado a ninguna sustancia prohibida, su tiempo había concluido.

Anita Dinamita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anita Dinamita dijo...

OTEANDO

A simple vista parecía una familia feliz, pero él no había subido hasta allí para fijarse a simple vista. Metió la moneda en la ranura y acercó el zoom al máximo. Este otro punto de vista le otorgaba matices, ella miraba aburrida por la ventanilla, los niños peleaban en el asiento de atrás y él farfullaba a otros conductores desde su berlina. No, no era una familia feliz, sólo una más hastiada por la rutina.
Tenía posibilidades con ella, mostrarle otra realidad posible, un mundo soñado y no vivido, mirar juntos las estrellas. En ese momento ella se dio la vuelta, acercó su mano a la de él y se volvió en lo que parecía un beso, justo cuando el objetivo se puso negro. Él sonrió, no necesitaba ver más, su tiempo allí arriba había concluido.

XAVIER BLANCO dijo...

COSAS QUE PASAN.

A simple vista parecía una noticia intranscendente, una mas, de esas que llenan las crónicas de sucesos de los diarios de provincias. Un lamentable atraco con final trágico, un tema de drogas, tal vez un ajuste de cuentas. Quizás un asesinato a sangre fría, un muerto cualquiera. Todo ello demasiado exótico, demasiado lejano. Observó, de nuevo, el titular, miró la foto, aquel rostro le era familiar. Leyó una y mil veces la noticia. Tragó saliva. Giró la página, un escalofrío recorrió su cuerpo. Sintió una sacudida, una descarga: su nombre y sus apellidos, empequeñecidos por una gran cruz, eran los protagonistas de una bonita esquela. No había dudas, el de la foto, el muerto, era él. Ahora lo entendía todo, hacía días que se sentía perseguido, acosado. La muerte no descansa. Su tiempo había concluido.

http://xavierblanco.blogspot.com

Elysa dijo...

Palabras de Ahab


A simple vista parecía una ballena, era más que eso, estaba ligada a mi condenación y mi destino, garantizaba mi entrada en la inmortalidad. Todos me llamaban loco, suicida y asesino a partes iguales. No entendían que ella y yo estábamos unidos; mi arpón viajaba clavado en su espalda, mi pierna estaba construida con la mandíbula de una de sus hermanas. No eran capaces de percibir que su sino era retarme y el mío aniquilarla; hasta que la última letra de Moby-Dick no fue manuscrita no existió descanso. No fui yo quien decidí que su tiempo había concluido.

HÉCTOR RIVERO dijo...

A simple vista parecía una aparición de la Virgen. La brillantez en su cabeza y el manto azul que la envolvía hicieron arriodillar a más de un curioso. Algunos juraban milagros. Lo que nadie sabía era que Ambrosio, cansado de su monotonía sexual, arrojó a lo más profundo de la gruta la muñeca inflable ya que su tiempo había concluído.

Mª José dijo...

A simple vista parecía ridículo, desdeñado, pese a caminar cabizbajo se atisbaba la desdicha marcada en su rostro.
Lo fulmino una ola susurrante contra las rocas, por fin su tiempo había concluido.

Maria Glòria dijo...

A simple vista parecia culpable pero el sabia que debia darse prisa en demostrar que no estuvo alli el dia del fatal suceso pero el tiempo corria en su contra y su coartada no tenia consistencia. Le cayó la condena sin haber hallado al testigo ya que su tiempo habia concluido.

Puri dijo...

A simple vista parecía que aquel día no iba a terminar nunca. Como siempre que estaban juntos, las horas se estiraban para hacerles un hueco donde acurrucarse, amarse, disfrutarse, sentirse. Cada siete años se encontraban, no sabían dónde pero sí el día exacto en que ocurriría. Vagando por la ciudad por los sitios habituales o inhabituales, sus pasos se cruzarían al doblar la esquina o a la sombra del plátano del parque o en la papelería: estaba escrito en sus destinos que sería así. Hoy el reencuentro se había producido en un café de la plaza. Ella había pedido un té, él un capuchino. Siete años más, siete dolores nuevos en los huesos, setenta y siete inviernos a la espalda, setecientas arrugas de vida, pero la misma sonrisa en los labios, con siete dientes menos. Después vendrían siete lagunas sin verse, pero no pensaban en eso, solo disfrutaban de aquel día interminable que el destino les regalaba. Había sido siempre así, desde que se conocieron en el parque a los siete años, pescando ranas en el estanque. Y luego a los catorce, el primer beso en el portal de su casa. A pesar de la elasticidad inagotable de aquel día, ella percibió un amargor excesivo en el té y al añadir azúcar tuvo la certeza de que su decimoprimer encuentro iba a ser el último. No dijo nada, pero él también lo sabía. Cuando al anochecer se dieron el beso de despedida, la luna salió para anunciarles que su tiempo había concluido.